La lluvia beneficia los sembríos agrícolas en sectores de Imbabura

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Ibarra.- Con un azadón, botas de caucho color negras y con una gorra para cubrirse del fuerte sol, Lucio Morillo limpia la maleza que está creciendo sobre el cultivo de papas.


Él, al igual que Augusto Quinteros y otros agricultores más, se han beneficiado de las lluvias que últimamente se han suscitado en el cantón.


En el sector de Chorlaví, Augusto tiene sembrado 12 mil metros cuadrado de fréjol canario, que en cuatro meses debe cosechar.


Para este agricultor, la forma en cómo llueve “medio despacio, está excelente para nuestras plantas, súper bien, pero lloviendo en exageración se puede enfermar lo que está sembrado, por mucha agua y el calor también”.


Para el crecimiento de las plantas, según la experiencia de Augusto, se necesita del agua y del sol.

“Desarrollan rápido y es excelente”.
Ayer puso abono químico y tapó el fréjol con tierra y con la ayuda de su caballo, que no tiene nombre.


Si ya no hay lluvia Augusto y Lucio deben hacer surcos y poner agua con la ayuda de tubos, un trabajo más complicado.


Desde las 09:00 llegó a su terreno, que es arrendado, a las 13:00 se fue a su casa a almorzar, y así es la misma jornada para el siguiente día.


Experiencia Lucio cuenta que desde pequeño empezó a trabajar en la agricultura, apoyando a su padre.
“Para estudiar no hemos tenido plata, entonces nos hemos criado en la agricultura”.


Su trabajo es en beneficio para su familia.
“Ahora estudian mis hijos, yo ya para qué, tengo 58 años”, dice Lucio. La lluvia para él también está normal.


“En ese estado, así como está lloviendo ahora está muy bien. Dicen que después nos ha de llegar el invierno, pero ahí nos agarra cuando las plantas estén grandes, y ahí es lo que viene el daño”.

La lluvia beneficia a los agricultores porque la tierra está húmeda y la planta se desarrolla más rápido.