Entre el dolor y la lucha, a un año del terremoto del 16 de abril (VIDEO)

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Manabí.- “¿Papi, sí estoy linda?”, le preguntó Juleydi, de 10 años, a su padre Javier Pincay, la mañana del sábado 16 de abril del año pasado y fueron las últimas palabras que escuchó a la pequeña.
Juleydi se alistaba para acudir a una fiesta infantil en Portoviejo, con su madre Verónica Montesdeoca, dos tías, tres primos pequeños y su abuelita.


Javier Pincay decidió quedarse en casa , con su hijo Jeremy, en Playa Prieta, comunidad alejada de la ciudad.
Juleydi y su familia salieron de la fiesta 15 minutos antes del terremoto que ocurrió a las 18:58.
Iban en un vehículo rumbo a su casa. Las ocho personas murieron atrapadas en el auto que fue aplastado por el edificio del IESS, que colapsó en el centro de Portoviejo. Javier Pincay es concejal, luego de una intensa búsqueda con los organismos de socorro, encontró a sus seres queridos a las 15:00 del 17 de abril.
“Nos abrazamos con mi hijo y lloramos, el niño me dijo que teníamos que ser fuertes. Ahí empezó nuestra realidad de entender que estábamos solos...”

 

 En medio del dolor, Javier Pincay también siente tranquilidad porque dice que dio lo mejor a su esposa y a su hija. 

“Se me murieron los amores de mi vida... pero me pongo a la espalda mi dolor y decidí ayudar a damnificados”.
Cada día las recuerda, su mensaje es el solo por hoy... “solo por hoy da lo mejor de tu vida, solo por hoy haz lo mejor que puedas...”, eso le calma, pero también llora por su hija, por su esposa, porque tenía la vida planificada con ellas y ahora busca la forma de ser un ejemplo para su hijo y su pueblo.

                                                   La última foto antes de morir en el terremoto

familia

Sonrientes en la última foto que se tomó la familia de Javier Pincay en la fiesta infantil. 15 minutos después murieron atrapados bajo los escombros del IESS.


Un año después del terremoto en el centro de Portoviejo, en la Zona Cero, se observan los terrenos vacíos en donde antes del sismo se encontraban el edificio de las oficinas del IESS, el Centro Comercial Municipal, también están los edificios que se remodelaron, como El Regalo, sus propietarios decidieron reinaugurarlo ayer.
“Lo hacemos pensando en todas las personas de nuestro cantón, en las personas que se han ido y las que seguimos luchando por un mejor porvenir, por un mejor Portoviejo, por una mejor ciudad para todos”, enfatiza José Ignacio Mera, propietario del negocio.
El editor de El Diario, José García, recuerda que luego de la tragedia personas relataron sucesos especiales. La esposa de José visitaba a su tía en el Hospital Rodríguez Zambrano, de pronto apareció un joven y un niño que las ayudaron a desalojar la sala. Nunca más se supo de ellos.

En la Clínica San Antonio apareció un hombre vestido de blanco para ayudar a rescatar a los pacientes, tampoco se supo nada de él y en este lugar, pese a su destrucción, no hubo víctimas.
Relatos que José recuerda así como también están en su mente los cadáveres en las edificaciones destruidas, gente que gritaba buscando desesperada a sus seres queridos sepultados. En medio de esta desgracia, el periodista destaca la solidaridad. “Todo el país se unió alrededor de Manabí, nos sentimos respaldados, protegidos. Además, deja una lección que es válida para el país: el desorden de las construcciones, la falta de planificación...”.
Historias de vida y lecciones que aprender, también de solidaridad, como la que inició el concejal Pincay, que aún conserva en su celular el video de su hija Juleydi bailando y conversando con él, el recuerdo de su esposa y su hija no lo derrumbó el terremoto.

 

                                                      Algunos volvieron a la Zona Cero de Mantamaria

En una parte de Tarqui, hoy conocida como la Zona Cero, el sector comercial de Manta fue uno de las más afectados. Solo en uno de sus negocios, el “Felipe Navarrete”, murieron 90 personas que compraban útiles escolares y uniformes. En el exterior de la zona, pocos comerciantes decidieron reinaugurar sus locales este fin de semana. Entre ellos están María Ulloa hace un año vio el derrumbe de edificios, pensó que iba a morir, ella estaba embarazada y su bebé le dio la fortaleza que necesitaba.

Esta zona de Manta fue abierta de manera parcial, lo que especialmente beneficia a personas que tienen sus viviendas en el sector.

nuevo tarquiNuevo Tarqui. En Manta, más de 1 800 comerciantes que vendían en lo que hoy se conoce como la Zona Cero, fueron reubicados al Nuevo Tarqui, situado en la avenida Cultura, alejados de la zona destruida. 
El lugar fue inaugurado en diciembre del año pasado, pero existe la preocupación de comerciantes ante la falta de ventas y de servicios básicos. “Nos encontramos decepcionados, de todos los ofrecimientos solo se ve un 2 %”, manifiesta Gloria Congo y se refiere a la falta de construcción de escalinatas y viseras. En el lugar se observan plásticos que los comerciantes improvisaron para protegerse del sol y la lluvia.
“Cuando llueve esto se inunda y no podemos ingresar ni los comerciantes, peor los usuarios”. 
“Esto fue para el pueblo damnificado, pero acá está mucha más gente que ingresó con influencia, ahora hay un gran negociado...”, denuncia la comerciante que hace 35 años inició en una de las zonas más golpeadas por el sismo en Manta. EL NORTE se contactó telefónicamente con el alcalde de Manta, Jorge Zambrano, ante la denuncia de los comerciantes, pero no hubo respuesta.

Preocupación se mantiene

pedernalesComo la Nueva Pedernales, así se levanta en la playa un homenaje a las 183 víctimas mortales, junto a una placa en la que constan los nombres de cada uno de los fallecidos.
Pedernales fue el epicentro del terremoto del 16 de abril, actualmente su gente trabaja para fomentar el turismo de la zona.
Adriana Rivadeneira llegó a Pedernales desde San Juan de Pasto.

“Desde Colombia, seguimos toda la odisea que tuvieron que vivir, pero vemos que es una población que ha salido adelante. A pesar de todo es difícil ver las ruinas y pensar que perecieron muchas personas, pero en verdad es una población admirable...”, enfatiza la turista.
En el cantón manabita aún se observa infraestructura en mal estado, lo que genera preocupación. El comerciante José Víctor Espinoza vive en su pequeña casa, junto al Hotel Yam Yam, afectado por el sismo.
Siente temor, pide que al menos reduzcan tres de las seis plantas del edificio.
“Hasta cuándo vamos a vivir así... tenemos miedo, sé que el hotel tiene base, pero ya está colapsado... yo no tengo a dónde ir”, afirma.
También ha sido víctima de los delincuentes, que aprovechan el mal estado de la infraestructura para pasar a su casa.
Hace tres días le robaron un cilindro de gas, 200 conchas y 10 libras de camarón.

“No tengo nada de ayuda”, lamenta.

673 muertos dejó el sismo de 7,8 grados. Manabí fue la más afectada, en la provincia 657 personas fallecieron en el #Terremoto16A que inició a las 18:58