Correa y Glas, ¿no lo sabían?

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Correa y Glas, ¿no lo sabían?

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david ruizSin duda, el robo de dineros públicos ha sido el mecanismo más aplicado por los funcionarios corruptos a lo largo de la historia del Ecuador. Durante todos los gobiernos se ha denunciado atracos escandalosos.


La prensa ha jugado un papel muy importante en la investigación y la denuncia de muchos de esos atracos. De todos los gobiernos, ¿cuál habrá sido el más corrupto? De hecho, el gobierno en el que más se haya robado.

Según el periodista Christian Zurita, durante la década correísta “el piso de corrupción es 50 mil millones (de dólares)”, es decir, durante 10 años se habría robado, en promedio, a un ritmo de 14 millones de dólares diarios. Para tener una idea más clara de lo presuntamente robado, multipliquemos los 50 mil millones de dólares por 25 mil sucres que fue el equivalente por cada dólar cuando se decretó la dolarización. ¡Insólito!, lo robado daría un total de mil doscientos cincuenta billones de sucres, cifra inmensa que se escribe así:
1 250 000 000 000 000.

¿Cómo robaron? El exasambleísta de Alianza Pais, Christian Viteri, declaró a fines de junio pasado, lo siguiente: “Yo hice un ejercicio interesante. Empecé a entrevistar contratistas del Estado. Vea, pedí entrevista como a 50 contratistas, 15 aceptaron hablar conmigo, los 15 me dijeron que no había obra pública sin coima y que la comisión era del 5 del 10 o del 15 %”. Pero, ¿de dónde salen las coimas? Obviamente, de los inflados costos de las obras, por ejemplo, si una obra debe costar 100 mil dólares, la facturarían como que ha costado 115 mil dólares; así, los 15 mil dólares quedarán para “agradar” y pagar los favores a los funcionarios corruptos.

Se ha dicho que en nuestro país se puede “reajustar” el costo de una obra hasta en un 70 % más del inicial.

Los gobernantes tienen mecanismos de espionaje de todo tipo, se espían entre ellos, espían a sus adversarios; y resulta que Correa y Glas no se enteraron de nada. Qué raro, que Glas no haya sabido de las fechorías de su propio tío. Yo no les creo, ¿y usted?...

David Ruíz Sevilla
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