Murió con 108 años de música, el clarinetista ibarreño que fascinó María Félix

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teranEs un músico de Ibarra que alguna vez tocó su clarinete frente a Doña María Felix, en Armenia, Colombia y que una tarde de septiembre me recibió en su casa anunciando que no me conocía, -y quien es este preguntaba - a su hijo y nieto, un músico de rock. Luego de las consabidas explicaciones salió ligerito a coger su joya preciada, un Clarinete negro que lo agarraba como una arma, un bastón y un talento.

Sus pequeños pies , dentro de los zapatos mejor lustrados de Caranqui, caminaban rapiditos y noté enseguida su inquieta personalidad con paseos cortitos y mecánicos en trechos mínimos, parecía que me demostraba que estaba activo y dinámico como un adolescente-

Me emocioné, sus palabras salían a borbotones , los recuerdos de las fotografías sobre las rebeliones y asonadas de Quito, sucesos locos, una serie de acontecimientos que los vivió con una actitud musical, se dio cuenta que tenia el don de las artes y soldado de profesión formó varias orquestas musicales en varios recintos militares de nuestras, en ese entonces, incipientes y pequeñas ciudades y provincias.

Celio Enrique Terán Pavón peregrino y nómada militar viajó y luchó con su familia en varias trincheras, a su mujer le había conocido en Manabí después de haber vivido la guerra de los cuatro días . Ella vivía frente al cuartel de Portoviejo, se cruzaban, le daba bola, a él lo ascendieron a cabo y quería dar un ejemplo de sensatez a sus subordinados- porque uno tiene que ser el espejo del conscripto, además se sentía solo y necesitaba una compañera de destino y eligió a Maclovia Isabel Arteaga Cañarte para ser su primera esposa y con quien, como de apuro viajo enseguida del casorio, a un caserío de Esmeraldas, en donde nació su primer hijo Hugo.

Se salvó de morir en la Guerra del 41 porque cuando le asignaron a Loja no fue a pelear , fue castigado por no dejar robar 40 litros diarios de leche que se los llevaba abusivamente un jefe militar perjudicando la alimentación de la tropa y toma por coshco, le mandaron al mismo frente de batalla, pero no contaban que justo ese día 28 de Enero de 1948 se firmó el controversial Protocolo de Río de Janeiro y la guerra acabó.

En Loja formó la banda de caballería con 18 músicos y 18 años de vivir en Ambato le llenó de muchas satisfacciones artísticas.

Una ocasión llegó a un parque equis con sus músicos a brindar a la culta ciudadanía una retreta , empezamos a interpretar un tema de Segundo Cueva Celi, una de las glorias de la música ecuatorial -yo lo vi , era un hombre elegante, chiquito, gordo, blanco, bermejo que se detuvo a escucharnos y muy asombrado nos observaba , acabamos la pieza y se acercó , y preguntó que como así , que quien era el encargado de dirigir la banda, que como encontraron las partituras de su pasillo "Corazón que no olvida".

Era el propio Cueva Celi .

Se acercó a reclamar pero luego me abrazó, se acabó la retreta y me llevó a su casa para presentarme a su familia, el se emocionó mucho, recuerda con sus ojillos vivaces el músico que parece recordar los sonidos de su primer clarinete, lo compró hace 80 años en 80 sucres en Tulcán donde se hizo alumno de un músico sanpableño llamado Ángel Cerón y como el ejercito pagaba su educación musical en tres meses era un experto para interpretar el pobre corazón entristecido.

Allí aprendió a escribir y a leer por nota y eso le sirvió porque a cada guarnición militar que viajaba le pedían que forme bandas marciales y también fue testigo de muchas farras de los altos mandos militares. Recuerdo una en espacial- comenta don Celio- en agosto, luego de que Neptalí Bonifaz ganara las elecciones en May , a él lo bebieron , lo comieron en varios  banquetes y esa noche lo descalificaron porque estaba demasiado progresista, una asonada militar lo tumbó pero no fue la única en la que participó, en el 45 cayo Arroyo del Río y fue delegado a la capital a controlar unos mítines políticos .

-Cuatro días matamos gente, nos dábamos entre batallones, murieron demasiados civiles y militares, hombres, mujeres y niños , se hicieron fosas comunes atrás del Hospital Militar del Ejido donde botaban camiones de gente muerta , las balas rompían las cañerías, monjitas salían a las calles a ponernos las manos.

Terribles cuatro días y cuatro noches para nuestras penas mayores , matando hermanos ecuatorianos que nos veían llorar.-
nueve hijos lo recuerdan , el recuerda esas batallas: -se subleva un Calderón, le mataron al Comandante Patiño, llegamos de Esmeraldas muertos de hambre ,a armarse, a equiparse, las garitas están por el Teatro Sucre, tocaron tropa con la corneta y les entregaron varios cartuchos , a mi me dijeron como cabo que con mi escuadra , vaya a redondear la calle , se huyeron por los techos, un sargento Velasco mato a Patiño-eso si lo se , pero a mi màs que matar me gustaba formar bandas y hacer música, por eso me acuerdo clarito de un sargento Mogrovejo que me dijo apenas llegué a Ibarra, ármeme una gran banda me dijo , tráigame músicos de Otavalo, Cotacachi, San Pablo, San Rafael , haga lo que quiera pero me forma esa banda, el instrumental esta guardadito jajajaj tenia todos los instrumentos comprados , una maravilla.

Al otro día de salir del cuartel le llevaron a la Banda Municipal de Ibarra en donde conoció a su primer Alcalde Luis Cabezas Borja. La ciudad en ese entonces era hasta Ajavi y la Hacienda Yacucalle, solo cuando los imbayas compraron esos terrenos por dos sucres el metro cuadrado es que la ciudad crece y aparece Alpachaca y otras parroquias urbano marginales.

En la Banda Municipal los trompudos le enseñaron a chupar pero pasaron pocos años y apareció un día por el Municipio un empresario colombiano llamado Alfonso Reascos quien buscaba músicos bien dotados, pasada la prueba y sin ningún lio fue contratado pero se dio cuenta que tenia 9 hijos , asi que en la noche comunicó la noticia a su esposa en medio del recelo y la curiosidad . Le sorprendió la respuesta de Maclovia Isabel : !váyase , para mi es un orgullo tener de marido un músico internacional , no solo un sanjuanero !!!. -Ese ha sido el momento mas feliz de mi vida-.

Me fui solo a Colombia, a Calarca, Departamento de Caldas, mas allá de Cali , me alababan mucho, era un modelo de músico para ellos , "amplio" era la definición que me daban y pase momentos inolvidables como cuando vivía en una funeraria gracias a un amable caballero llamado Antonio Vallejo , una noche me advirtió, cerca de aquí andan los bandoleros de Calarca si escucha balas tiene que subir al ultimo ataúd y esconderse allí ,para que no le hagan nada pero nada y nunca nada pasó, dos años pasé allá hasta que el ladrón de Rojas Pinillas decidió dar por terminadas las bandas departamentales de música, media vuelta paisano, a mi tierra gavilán y pagamos el picante, pero me di el lujo de tocar frente a María Felix, una lindura de mujer , parecía la Carlotita Jaramillo, ella estaba de gira por Colombia y en el Teatro de Armenia la escuché interpretar ese tema que decía “aunque me cueste la vida, sigo buscando tu amor” Pero me dí cuenta de que era una mujer bien celosa porque antes de su actuación nos entregó unas partituras y terminado el compromiso se acercó y procedió a retirarnos de las manos y se las guardó, que tal?.

Ahora recuerda que tiene tres tataranietos en Palora, Tungurahua y me pide por favor que mencione en mi crónica a un hombre llamado Virgilio Cueva , el era el señor clarinete y con él como segundero, fue a dar la primera serenata a su Maclovia , interpretando la canción de moda : Sombras .

Me mira nostálgico y sentado en su sitio favorito espera que me vaya _-porque desde aquí veo lo que pasa en la calle- yo lo regreso a ver y tomo una fotografía que se me queda grabada entre la memoria y el homenaje póstumo que hoy le brindo, Salud Don, y bienvenido al Panteón de los Reyes de la Frontera Bohemia