Ana Lucía Palacios ayuda a las víctimas de conflictos armados a través del arteterapia

Ratio:  / 2
MaloBueno 

palaciosIbarra.- Ana Lucía Palacios es una mujer colombiana que durante mucho tiempo ayudó en su país a las víctimas del conflicto armado. Desde hace cuatro años, que llegó al Ecuador, lo hace desde aquí con la firme convicción de que el arte es un medio sanador.

Arteterapia. Una maestra del arteterapia, así es Ana Lucía, quien a lo largo de su experiencia ha ayudado a sanar heridas emocionales a decenas de personas que fueron desplazados de sus tierras por un conflicto que ha estado latente por mucho tiempo en Colombia. “A través del arte enseño una manualidad, son tejidos que rescatan lo ancestral, con macramé (tejido de hilos) y principalmente con mullos. Mientras tejen se van soltando, se sienten más confiados y pueden contar lo que sienten para que yo pueda intervenir”, explica.

Y es que son hombres, mujeres y niños que llevan mucho dolor y con una confusión a tal punto que les cuesta llevar una vida normal pues la angustia se apodera de su ser.

Su llegada al Ecuador. Cuando decidió venir al país, la ONG llamada Asylum le ayudó con todo el trámite de la visa que le permitió establecerse en Ibarra. Colaboró con la oficina de Movilidad Humana del Patronato Provincial de Imbabura pero después de que EE.UU. dejó de enviar la ayuda para estos fines su labor se complicó pues no se contaba con los recursos necesarios para los materiales.

Un objetivo claro. A pesar de estos inconvenientes, Ana Lucía continúa ayudando con talleres independientes para quienes estén interesados en aprender este arte. También dicta talleres en la fundación Cristo de la Calle.

Pero ella quiere hacer mucho más. Su sueño más grande es poder reunir toda la ayuda necesaria para contar con un espacio y recursos que le permitan continuar con su labor, más aún en estos momentos que está consciente de que la problemática será mayor debido al conflicto que existe en nuestra frontera.

“El factor dinero no puede ser un limitante porque esta labor es muy bonita y ayuda a miles de personas”, dice.

Por eso su llamado es a las empresas privadas para que puedan colaborar a hacer este sueño realidad.

En Colombia también está gestionando ayuda para traerla hasta Ibarra.