Escuela de Saberes de la Bomba, parte de historia y cultura ancestral

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Quito.- David Lara es el nombre de la Escuela de Saberes de la Bomba ubicada en Carapungo, barrio ubicado al norte de la capital ecuatoriana.
Nació en Tumbatú (cantón Bolívar, Carchi) fue un músico representativo de la bomba del Chota.


“Su nombre se está perdiendo en el tiempo y creo que era necesario recuperar su memoria y trayectoria”, manifiesta Edizon León, responsable de la iniciativa cultural.
La Escuela de Saberes funciona los domingos, desde noviembre de 2016. En el lugar se enseña historia, memoria que va más allá del tema de recordar lo que fue la esclavitud.
“El racismo es una manera de ahondar esa herida sobre los cuerpos de los afrodescendientes”, cita León.


En la Escuela de Saberes, la gente baila con identidad, sabiendo que detrás de ese baile hay una memoria. No es una escuela de formación de música y danza tradicional, sino de formación integral, desde la historia...

El elemento del cuerpo es importante. “Lo que se ha hecho es ir entendiendo y construyendo ese sentido filosófico de la escuela, que es un espacio para autorreparación.

También tiene que ver con los cuerpos, la memoria, la cotidianidad, eso implica que se trabaje en esos elementos a partir de la danza y la música. La bomba está compuesta por elementos españoles, indígenas y africanos, explica el músico y actor Álvaro Rosero, instructor.
“La música bomba está hecha con una estructura europea, el idioma por ejemplo, la poética son españoles....”.

Rafael Ocles asiste cada domingo a la Escuela de Saberes. A él le interesa conocer sobre la bomba, desde lo teórico y también le emociona aprender a construir el instrumento.
Rafael es cantante de música urbana y uno de sus proyectos es combinar la bomba con el regué.

Gloria Espinoza tiene 49 años, hace 40 vive en Quito. Formó su Escuela de Danza y Música Yowa, término que se relaciona con una cruz africana . Asiste a la Escuela de Saberes donde aprendió que danzar no es solo bailar.

Luzmila Bolaños es instructora de Danza en la Escuela de Saberes. Manifiesta que danzar no solo es mover el cuerpo, la danza es tener conciencia de lo que está hablando con el cuerpo. “Tiene que contar la historia con su cuerpo, la vida cotidiana...”. Alegría, tristeza, amor, vida, todo se transmite con el cuerpo, con la danza, arte que Luzmila aprendió de sus ancestros.