Para Jorge Campos, en cada guitarra que construye, demuestra su pasión por la música (video)

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Otavalo.- Con 55 años de experiencia, Jorge Campos Vela se posiciona como uno de los mejores constructores de instrumentos de cuerdas del cantón. Los bandolines son su especialidad y dedica la mayor parte de su tiempo a la fabricación de estos instrumentos.

Los inicios. Jorge Campos, recuerda que sus primeros pasos en el arte de la ebanistería los dio junto a su padre, Segundo Campos y su hermano, recientemente fallecido, Luis Fernando.

“Cuando empecé a construir los bandolines tenían clavijas de madera hechas a mano, los entrastes se hacían con alambre de colgar ropa, los aros se doblaban con barrilla caliente, no se lacaba solo encharolábamos con alcohol y goma laca”, explicó el ebanista.

Actualmente, su técnica ha perfeccionado y sus instrumentos tienen la aprobación de músicos profesionales de varias provincias del país.

Materiales. Las maderas con las que trabaja el maestro Campos en su taller, son importadas. Esto es parte del prestigio que tienen sus instrumentos en el ámbito musical. En Japón con el grupo Sisay, en Nueva York con el grupo Ecuador Sumak LLakta en España con Grupos como Winiaypa, Ñucanchi Ñan y en lo local Samy, Churay, Amigos Millonarios, entre otros, prefieren la calidad de los bandolines de este otavaleño, amante de la perfección al momento de la fabricación de sus instrumentos musicales.

El legado. El artesano comparte su vida junto a su esposa Carmencita Guillén, desde hace cuarenta años, con quién procreó cuatro hijos, tres mujeres y un varón, pero ninguno de ellos se dedicó a la profesión de su padre. Su yerno, Santiago Ayala, es uno de sus aprendices y del que  se siente muy orgulloso porque asegura que “lo ha superado”.

El taller del maestro Campos está ubicado en la ciudadela Jacinto Collahuazo, tercera etapa, en la calle Alejandro Plazas Dávila y Monseñor Vicente Gavilanes. Además de bandolines, en este lugar se fabrican guitarras, charangos y mandolinas