Murió Juan García Salazar, el esmeraldeño que inició el proceso de la Etnoeducación Afroecuatoriana

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Ibarra.- Juan García Salazar se fue sin ver cristalizado el sueño de que la Etnoeducación Afroecuatoriana se conozca y se aplique en todas las instituciones educativas del Ecuador.


El esmeraldeño inició con el proyecto de Etnoeducación en la década de 1990. Se autocalificaba como un obrero del proceso en comunidades negras y en los sectores rurales.
Los primeros pasos de la Etnoeducación Afroecuatoriana se evidenciaron en 2007 cuando comenzó la enseñanza como proyecto piloto en la unidad educativa 19 de Noviembre en La Concepción (Carchi).
Desde el año lectivo 2012 – 2013 se sumaron a este proceso las comunidades afrodescendientes ubicadas en el Valle del Chota y Salinas.
Primeros pasos que si bien son importantes, necesitan fortalecerse, pues no se tomaba con la seriedad del caso por parte de los estudiantes ni de la mayoría de profesores.


Ojalá se retome este proceso empezado por García con seriedad, optimismo y gusto por enseñar y aprender.

“El proyecto de Etnoeducación Afroecuatoriana tiene dos tiempos: el primero que tiene que ver con la casa adentro y el segundo que es el de casa afuera.

En el proyecto casa adentro es un tiempo en el que las comunidades deben fortalecer su identidad, aclarar su discurso; saber qué es lo que necesitan fortalecer. Luego de trabajar en la identidad cultural, los niños, jóvenes y adultos tendrán claro su sentido de la pertenencia empiezan los diálogos interculturales”, decía García.
Lamentó que el Estado nunca se preocupara por fortalecer las identidades afroecuatorianas e indígena, “que también están excluidas, minimizadas, leídas desde el poder; entendidas desde el poder”.


¿Afrodescendiente o negro? García tenía sus reparos dice que a las personas que son militantes del proceso, prefieren que las llamen “negros”.
“Afroecuatorianos es una denominación política y tiene que aprenderla como estudiante y como profesor, porque la Constitución da derechos a los afroecuatorianos y a las afroecuatorianas, no a los negros  ni a las negras”.
Antes de culminar el diálogo que compartimos con Juan García, nos dijo que su anhelo es que la Etnoeducación Afroecuatoriana se convierta en una política de Estado.
Sus abuelos maternos lucharon y él dijo que espera heredar el proceso a los niños y niñas que ahora son sus nietos y a todo el mundo.
Se apagó la voz de Juan García, murió en Quito y sus cenizas se esparcirán en el mar de Esmeraldas, en la Playa de Oro, así como fue su último deseo.

Sus criterios sobre la etnoeducación

El proceso de busca dejar de lado estereotipos que encasilla a los negros en aspectos peyorativos.

El profesor debe ser capaz de detectar los estereotipos, porque si no está preparado no lo podrá hacer.

El Estado debe imponer que se aprenda sobre la etnoeducación, así como lo hace sobre otros temas.

La etnoeducación aún continúa como un sueño, como una utopía, porque el Estado no lo mira  con respeto.

El Estado tiene que reparar el daño que significó la esclavitud y el racismo; superar el racismo es política pública.