El 26 de marzo se celebra el ‘Día Púrpura’ o ‘Día Mundial de la Epilepsia’, como una oportunidad para recordar a quienes conviven en silencio con esta condición. Un silencio que no nace de la enfermedad misma, sino del miedo y la desinformación que la rodean. La epilepsia es una de las afecciones médicas más antiguas de la humanidad. Sin embargo, todavía los prejuicios pueden resultar más devastadores que las mismas crisis. Personas que ocultan su diagnóstico. Familias que viven en la sombra. Y, en el extremo más doloroso, quienes mueren prematuramente a causa de la SUDEP (muerte súbita inesperada en la epilepsia) por falta de atención. En Ecuador, las cifras interpelan la conciencia colectiva: cerca de 150.000 personas padecen epilepsia activa; más de 300.000 han sufrido al menos una crisis convulsiva; y al menos 18.000 nuevos casos se diagnostican cada año. No son solamente números. Son vecinos, hijos, amigos.