Andrea es la historia viviente de una tradición de anticuarios

En el corazón de Otavalo, un rincón que respira historia se erige como un tesoro que guarda los secretos del pasado de la ciudad. El Museo Café-Romo, bajo la tutela de la apasionada promotora Andrea Benavides, se presenta como un espacio único donde las antigüedades cobran vida y cuentan la fascinante historia de Otavalo.

Andrea, una apasionada conocedora de la historia local, no solo se limita a narrar los relatos que todos conocen, sino que se sumerge en los recovecos no escritos de Otavalo. La historia no contada, de primera mano y el crecimiento exponencial de la localidad son parte de todo lo que Andrea conoce.

El Museo Café-Romo se erige como un testamento tangible de este compromiso con la preservación y difusión de la rica herencia histórica de la ciudad.

Historia congelada

Este encantador museo es más que un simple depósito de objetos antiguos; es un viaje en el tiempo que transporta a los visitantes al Otavalo de antaño, desde lo que una vez fue Villa hasta su transformación en Ciudad.

Cada objeto expuesto cuenta una historia única, y en su conjunto, pintan un retrato vibrante y auténtico de la evolución de esta tierra a lo largo de los años.

La conexión de Andrea Benavides con el mundo de las antigüedades se remonta a su propia familia, cuyos lazos con la actividad de anticuarios se extienden por más de cuatro décadas. Sus abuelos, Jorge Cifuentes y Elva Cárdenas, dieron los primeros pasos, seguidos por sus padres, Blanca Cifuentes y Nelson Benavides.

Esta familia dedicada no solo ha coleccionado objetos antiguos, sino que ha recopilado minuciosamente la historia de una ciudad que no solo destaca por su cultura y tradiciones, sino también por su fascinante pasado histórico.

Una cita con la historia

El Museo Café-Romo se erige como un testimonio del legado familiar de Andrea Benavides y como una ventana al pasado de Otavalo que invita a locales y visitantes por igual a sumergirse en la riqueza de su historia.

Este espacio se convierte así en un punto de encuentro entre generaciones, donde el pasado se encuentra con el presente, y la magia de Otavalo perdura en cada rincón del museo.

Visitar el Museo no solo es un paseo por las antigüedades, sino una experiencia inmersiva que celebra la identidad y el patrimonio de Otavalo. Andrea Benavides, con su dedicación y conocimiento, ha logrado convertir este museo en un verdadero faro cultural que ilumina la historia de la ciudad y la comparte con el mundo.

Desde la web

El plan de vida de Otavalo (2001), resume la síntesis histórica del cantón y señala que de legitimarse la hipótesis del Homo Otavalensis u Homo Otavalus nuestra antigüedad dataría de unos 28.000 años atrás.

Si diferentes son los testimonios que buscan explicar la presencia de los primeros habitantes del sector, es lógico deducir que el origen de la palabra Otavalo tiene varias interpretaciones. En base al idioma Chaima (Caribe-Antillano). Otavalo provendría de Oto-Va-L-O que significa “lugar de los antepasados”. Si es el cara el generativo, del Panzaleo Otagualó, gualó o tagualo se interpretaría como “casa”.

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