Belleza, adrenalina, gallardía y emoción en la Fiesta de Espejo

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Las fiestas de cantonización de Espejo, por sus 89 años, están en su apogeo. La adrenalina y gallardía de los jinetes y sus caballos se tomaron la jornada del pasado fin de semana en el ‘Paraíso más crecano al cielo’. El Día del Chacarrero y paseo del chagra; la cacería del Zorro y el concurso de Lazo se desarrollaron en el Centro Agrícola Espejo desde las 10:00 hasta la tarde.

 

Ganadores de la cacería en Espejo

Juanito Jiménez y Temerario fueron los ganadores de la competencia, la más extrema y antigua del país. En la misma los participantes demostraron sus habilidades y destrezas a lo largo del trayecto que duró cerca de 15 minutos. El joven de 17 años de edad, es un estudiante de la Unidad Educativa Alfonso Herrera se llevó los aplausos y felicitaciones del público.

La cacería del Zorro en El Ángel (Cabecera cantonal de Espejo), es la más antigua del país. Su primera edición se desarrolló en 1966, seis años más antigua que la de Ibarra, la más mediática de todas.
El recorrido, con un total de 2.700 metros tiene un ascenso desde el cerro El Azufral, con más de 45 grados de inclinación y con obstáculos naturales como acequias, arbustos y senderos peligrosos

El desfile en las fiestas

En la antesala, la tradición del paseo del chagra recorrió las principales calles de la ciudad con la participación de delegaciones de La Libertad, San Isidro, El Ángel.
Según la organización, además se sumaron grupos chacarreros y fincas de Urcuquí, Ibarra, Bolívar, Tufiño y San Gabriel.

Concurso de lazo

El tradicional Concurso de Lazo fue uno de los eventos que más emociones arrancaron.
La destreza del uso de la huasca y el desempeño del chaqui son el testigo de la marca característica en el tradicional concurso de lazo. Los jinetes deben enlazar los cuernos de la res.

Las huascas se manejan desde los caballos en plena carrera. Cada jinete tensa sus huascas, hacia lados opuestos; de manera que inmovilizan al animal; y ofrecen al ayudante la oportunidad de amarrar las patas posteriores y abatir la res; esta acción se realiza mediante una rápida carrera de uno de los montados.

El chaqui, con la res abatida, suelta las huascas de los cachos de la res; y mediante un nudo falso, deja libre al animal.
Más de 3 000 asistentes acudieron a este evento que estuvo amenizado por banda de pueblo y música tradicional.

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