Bosque Corazón de la Bretaña es una apuesta al turismo local

El cantón San Pedro de Huaca se prepara para celebrar con su gente las tan esperadas fiestas, de cantonización (8 de diciembre) y Fiestas de la Virgen de la Purificación (7 de enero al 2 de febrero) cien por ciento presenciales.

Esto tras superar una pandemia que afectó todas las actividades sociales y en especial el turismo. Por tal motivo la Municipalidad invitó a los medios de comunicación de la zona norte del país para promocionar los nuevos emprendimientos comunitarios.

La aventura comienza en el parque Simón Bolívar en la sede del GAD Parroquial Mariscal Sucre, en donde les espera Luis Imbaquingo, morador de la zona quien emprendió en un nuevo espacio para el turista local, nacional y extranjero: ‘Bosque Corazón de la Bretaña’.

Desde allí, el emprendedor y promotor de turismo comunitario les transporta hasta los cerca de 3 300 metros de altura, sobre el nivel del mar. Durante el viaje, el paisaje de páramos y terrenos preparados para la agricultura nos muestra un intenso juego de verdes que se junta con las frías nubes blancas en el horizonte.

Una vez arriba, en el ingreso al complejo turístico, el reto está en descender por tierra húmeda hasta un pequeño valle. Allí el sonido del río, una cabaña y un pequeño columpio son el pretexto perfecto para descansar. “Si quiere mandar un mensaje le contamos que no hay señal. Lo que se busca es que el visitante se desconecte por completo de todo. Para eso estamos terminando una cabaña para que puedan pasar la noche”, comenta Imbaquingo.

El mentor de este proyecto de turismo ecológico señala que los antepasados le llamaron así: “Corazón de la Bretaña”, porque se trata de una planta que crece en lugares altos y servía para realizar la cubierta de los techos. “Antes había bastante de esos árboles y por esta razón se lo bautizó así…”, agregó.

En una caminata de 4 horas que inicia desde la estación Guanderas, se encuentra a una altura de 3 650 m.s.n.m, la cascada que lleva el mismo nombre. Con sus aguas frescas, que decoran el extenso páramo, y es otra alternativa para los más aventureros.