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sábado, 25 mayo 2024
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Crimen de estudiante universitario conmociona al sector de El Olivo

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Erick Alejandro C., de 21 años de edad, fue identificado como el sospechoso del crimen. En horas de la madrugada efectivos de Dinased lo detuvieron y fue puesto a órdenes de las autoridades.
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Un recolector de basura recorría los contenedores de la ciudadela Los Olivos, al norte de la ciudad. Cuando se acercó al basurero ubicado en la calle General José María Córdova, se llevó la sorpresa de su vida, en medio de una funda negra estaba un brazo, que tenía un tatuaje. Los primeros en enterarse del hecho fueron varios jóvenes que se encontraban libando en el sector, a quienes el recolector  comentó del hallazgo, lo que ellos no imaginaron es lo que se venía después.

Perdieron el rastro

Mientras varios uniformados se acercaron al sitio para verificar lo encontrado en el basurero, la familia del universitario, Jordan Steven León, de 21 años, denunciaba su desaparición. Al momento que estaban dialogando con los agentes para que les ayudaran a buscar al joven, los efectivos de Dinased fueron informados del macabro hallazgo en el basurero. A los pocos minutos, los allegados confirmaron que se trataba del brazo del estudiante de origen riobambeño.

La búsqueda empezó de inmediato en el sector. Rescatistas del Cuerpo de Bomberos de Ibarra acudieron a la quebrada para iniciar con su labor, decenas de moradores susurraban en el sitio, esperando que los ‘casaca roja’ encontraran el cuerpo sin vida. La operación se extendió hasta horas de la noche, para sorpresa de todos, no hallaron nada.

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Mientras unos se preguntaban dónde estaba Jordan, los universitarios que habitan en el ‘Carchi Chiquito’, como se lo conoce al sector, no se inmutaban por lo ocurrido. En varias viviendas se escuchaba la música y risas de los estudiantes, quienes libaban como si nada pasara. La vida en el sector, no se detuvo.

Estaba a 200 metros

Cuando todos los moradores ya habían conciliado el sueño, las alarmas se encendieron nuevamente. Los uniformados llegaron a una vivienda, ubicada a dos cuadras del contenedor donde estaba el brazo y entraron con ‘todo’. En la ducha de uno de los minidepartamentos, habitado por otro universitario, estaba el cuerpo de Jordan. El dueño de la vivienda, Erick Alejandro C., de 21 años de edad, no tenía relación de amistad con el fallecido, ni eran compañeros de aula, lo único que compartieron fue una noche de tragos.

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Macabro hallazgo

La escena que encontraron en el interior del minidepartamento, parecía de una película de terror. El cadáver tenía múltiples heridas de arma cortopunzante, varios golpes ejecutados con un martillo, intento de desmembramiento y estaba casi degollado. 

En el mismo espacio estaba el sospechoso, quien habría adquirido una moladora para cortar en pedazos el cuerpo sin vida. Todas las herramientas, propias de un taller de carpintería, fueron levantadas bajo cadena de custodia, además de la ropa del occioso y otros indicios que involucraban al sospechoso en el crimen.

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Mientras los policías buscaban en todos los rincones de la vivienda, los vecinos del edificio del sospechoso no podían creer lo que estaba ocurriendo, ya que siempre lo vieron como una persona tranquila, de quién jamás hubieran sospechado.

A pesar de que se rumora que entre los dos habrían existido una disputa por una joven, dicha información fue desvirtuada por el procesado, quien habría dicho en su declaración que el occiso le ofendió, lo golpeó y, al tratar de defenderse, lo violentó con un martillo hasta quitarle la vida.

Por las primeras investigaciones, la sospecha es que el detenido intentó sacar desmembrado el cuerpo de Jordan, para no levantar sospechas. Seguramente estaba mirando cómo lo buscaban, mientras el cadáver se encontraba en el interior de su ducha.

Cuando los policías llegaron, colaboró con el procedimiento y confirmaron que no se encontraba bajo el efecto de licor ni otra sustancia que alterara su comportamiento.

No eran amigos

El occiso y sospechoso estudiaban en la misma casona universitaria, pero no eran amigos, ni compañeros de aula. Todo habría iniciado en un billar del sector en donde habrían estado libando. El hoy fallecido acudió a su departamento, ubicado a unos 500 metros de donde estaba su brazo, y allí dejó sus pertenencias, varios vecinos afirmaron que lo vieron salir de su casa, pero nadie imaginó que fallecería esa misma madrugada.

El padre de Jordan afirmó que su hijo era una persona tranquila, no conocían que tenía problemas y siempre estaban pendientes de él, quien viajaba cada fin de semana a Tulcán y retornaba a cumplir con sus estudios, ya que soñaba con convertirse en un profesional en la carrera de Turismo.

Procedimiento 

Agentes de la Dinased y Criminalística trasladaron el cuerpo sin vida hasta la morgue, en medio del llanto y desconsuelo de sus allegados. El sospechoso, sin entender la magnitud del problema en el que estaba metido, fue llevado hasta una casa de salud, donde extendieron el certificado médico que legalizó su detención. Horas más tarde fue sacado del Centro de Detención Provisional de Ibarra y llevado hasta la Fiscalía en donde rindió su versión.

Cuando el reloj marcaba el mediodía de ayer, los restos de Jordan fueron retirados de la morgue y llevados hasta la provincia de Carchi. No se conoce si los familiares acudieron a la audiencia en contra del implicado.

Preocupación latente

Moradores del sector donde se produjeron los hechos aseguraron que están cansados del alto consumo de licor por parte de los estudiantes universitarios y de la presencia de personas sospechosas, quienes asaltan a plena luz del día.

De manera urgente, solicitaron a las autoridades que se controle la venta de bebidas alcohólicas en la zona y que exista la presencia de personal de Policía Nacional. “Aquí no hacen patrullajes, el otro día golpearon al presidente del barrio por reclamar a un grupo de estudiantes que estaba libando en la calle. Como ustedes miran, mientras buscan el cuerpo del joven, ellos toman y hacen bulla como si nada pasara. Nos hemos convertido en una zona roja”, afirmó una moradora indignada.