Las disidencias de las FARC tienen en pánico a la frontera

ESMERALDAS.- La Frontera Norte, especialmente la provincia de Esmeraldas, enfrenta la peor crisis de inseguridad y violencia de la historia. Extorsiones, secuestros, crímenes, tráfico de droga, tráfico de armas y atentados, marcan el diario vivir de los esmeraldeños.

Las autoridades hacen ‘de todo’ por aplacar el mal, pero ahora enfrentan un ‘enemigo’ mucho más peligroso, la presencia de los disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El portal especializado en estos temas, InSight Crime, asegura que los delincuentes de Ecuador están estrechamente ligados a los grupos armados de Colombia, por varias razones.

La primera es que, años atrás, Ecuador fue una zona segura para las operaciones de las guerrillas colombianas. Solo en 2010, Ecuador halló por lo menos 60 instalaciones vinculadas a las FARC, incluidos campamentos y laboratorios para el procesamiento de coca.

En la actualidad, grupos de las ex-FARC Mafia, que han tomado control del territorio de las FARC al sur de Colombia, mantienen esa tendencia. A los ‘Comandos de la Frontera’, la disidencia más poderosa de las FARC en el departamento de Putumayo, al sur de Colombia, ya le han desmantelado varios campamentos en Ecuador.

En segundo lugar, la crisis de seguridad en Ecuador, que incluye el alarmante aumento de los homicidios y las violentas tácticas de la guerra de pandillas está motivada por la cocaína colombiana.

La capacidad de Ecuador para enfrentar estos problemas por sí solo parece limitada, ya que siguen hallándose campamentos guerrilleros colombianos.

Las dos mayores bandas de Ecuador, “Los Choneros” y “Los Lobos”, cobraron importancia con el trasiego de cocaína desde la frontera norte, hasta los puertos, como eslabón de la cadena entre los narcotraficantes colombianos y los carteles de drogas mexicanos.

La frontera es su bodega
En el norte de Ecuador siguen encontrándose alijos de armamento militar, incluidas granadas y minas antipersona, un indicio de que los grupos armados colombianos siguen usando al país como puesto de avanzada estratégico.

En el operativo más reciente se reportaron 756 minas antipersona en la provincia fronteriza de Sucumbíos, según las Fuerzas Armadas. El hallazgo ocurrió en el cantón Lago Agrio, colindante con la frontera colombiana, y se dice que las minas eran de propiedad de las ex-FARC Mafia, una red con conexiones poco estructuradas de células que desertaron de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y que acostumbran montar sus campamentos en Ecuador.

En julio, las Fuerzas Armadas hallaron un campamento usado por combatientes exFARC en Esmeraldas. Allí se encontraron colchones, cocinas y una libreta con registros de los movimientos del grupo.

Y en enero, se descubrió otro campamento en la misma provincia, donde había una ametralladora, seis granadas, cargadores y miles de rondas de munición.

¿Qué grupos actúan?
Las investigaciones apuntan a que seis disidencias de las FARC están ‘apropiadas’ de la frontera norte y tendrían asociación con carteles y bandas narcodelictivas internacionales, provocando que la llamada ‘economía criminal’, tome fuerza en la provincia de Esmeraldas , en donde el 51% de los habitantes, viven en extrema pobreza y la tasa de homicidios asciende a 44 por cada 100 000 habitantes.

Según las autoridades locales, quienes elaboraron un informe al que tuvo acceso el portal Primicias, en esta zona están operando al menos seis grupos disidentes de las FARC: “Los Contadores”, “Frente Oliver Sinisterra”, “Bloque Occidental Alfonso Cano”, “Columna Urías Rondón”, “Frente 30 Franco Benavides” y “Comandos de la Frontera”.

Estos grupos estarían ingresando a Ecuador con la ‘autorización’ de las bandas criminales locales, que les brindan seguridad, a cambio del ingreso de la droga al país, que luego es transportada hacia los puertos principales en las provincias de Guayas, Manabí y Santa Elena, en donde exportan las sustancias.

En la provincia de Esmeraldas, estarían operando: “Los Tiguerones”, “Los Lobos” y “Los Chone Killers”, que se han identificado como los brazos armados del Cartel Jalisco Nueva Generación. Estos grupos serían los encargados de recibir los cargamentos de cocaína de manos del “Frente Oliver Sinisterra” y de la “Columna Móvil Urías Rendón”.

Mientras que, en la provincia de Sucumbíos se vive algo parecido. El grupo cercano al “Cartel de Sinaloa”, conformado por “Los Choneros”, “Los Águilas” y “Los Gangsters”, estarían cumpliendo las funciones que los grupos de Esmeraldas, pero a órdenes de los “Comandos de la Frontera”.