Ecuador en la peligrosa mirada del narcotráfico

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Este, sin duda es un tema de interés nacional muy complejo por sus características y por la acción creciente que pone en entredicho el trabajo de la Policía Nacional, institución que también ha sido infectada por la corrupción y el involucramiento de varios uniformados con las mafias.

El Ecuador en la mira delnarcotráfico, fue un evento muy interesante realizado en esta Capital y al que fue invitado diario EL NORTE. En el, participaron el General Pablo Ramírez, director nacional de Antinarcóticos; Arturo Torres, editor de Código Vidrio y Miembro de CONNECTASHub; Santiago Basabe, profesor titular de la Flacso-Ecuador y María Amelia Espinosa Cordero, directora General de Fundación IR, quienes analizaron esta problemática que no ha podido ser controlada por el Estado, permitiendo cada vez más que las organizaciones delictivas asociadas con el narcotráfico y la corrupción, vayan tomando espacios importantes de la sociedad ecuatoriana que siente las inclemencias generadas en los últimos años.

De acuerdo con cifras oficiales, en 2022 han sido asesinados 25 policías y militares a manos de bandas criminales en todo el país. El panorama de los homicidios y casos de sicariato también alertan a las autoridades: de enero a junio de este año se ha registrado un aumento del 147 % en estos delitos. Igualmente, la Policía de Ecuador reconoce que además del incremento del incautamiento de drogas, también han detectado la presencia de bandas criminales trasnacionales como el cártel de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación.

Ubicar el fenómeno del narcotráfico geográficamente es un error al estudiarlo y analizarlo, pues permea diferentes estructuras de manera silenciosa y lo que se ve, por ejemplo, en las cárceles o en la calles, es apenas la superficie del narcotráfico. Sin embargo, la gobernanza criminal que ha permeado los Estados no es visible, al igual que el tema del lavado de activos, explicó el periodista de investigación ecuatoriano Arturo Torres de “Código Vidrio”.

Específicamente con respecto a las cárceles, María Amelia Espinosa de la Fundación IR, explicó lo difícil que es saber qué tanta presencia tienen los carteles en lugares como estos que están custodiados por el Estado ecuatoriano, lo cual pone sobre la mesa un término que es fundamental para entender el fenómeno: la corrupción. Además, el hecho de que las personas en la cárcel decidan unirse a estas estructuras criminales, refleja las pocas oportunidades que hay actualmente para esta población y permite que las organizaciones ilegales impregnen estos espacios.

De igual manera, “actualmente existen carteles micro”, dijo el General Pablo Ramírez, lo cual significa que los carteles están fragmentados en pequeñas partes y que existen fuentes de poder que manejan dichos carteles; los cuales, de manera más práctica, permiten que las organizaciones lleguen a más territorios, lo que representa un desafío para la institucionalidad.

“Al narcotráfico no se le desaparece, se le administra”, esta fue una de las expresiones del catedrático de la FLACSO, Santiago Basabe, quien puso ejemplos prácticos y reales sobre el incremento del narcotráfico y sus tentáculos en el país.

Existen alternativas que se pueden abordar; sin embargo, se necesita voluntad política para perseguirlas, al igual que soluciones estructurales que se den a mediano plazo. Debe haber espacios para que la ciudadanía explique cuáles son sus necesidades y que el resultado sea tomar acción que permita romper los ciclos de violencia que llevan a las personas a pertenecer a los grupos delincuenciales.