Familia Oropeza es sinónimo de emprendimiento

Johan Oropeza y su familia se sienten ibarreños. Viven en la capital imbabureña desde hace cuatro años. Aseguran que la ciudad, tiene todo para vivir en paz y con tranquilidad. Él, su esposa, hijos, sobrino y cuñada, son parte de esa diáspora venezolana que se encuentra esparcida por Sudamérica.

Johan es amable y sencillo. Sabe, y es consiente, que algunos de sus compatriotas han perjudicado la imagen del venezolano, de ese ser, emprendedor, aguerrido, servicial y trabajador. A pesar de los problemas que esto les ha traído, no se amilana.

Su condición de chef profesional, los conocimientos académicos y el acompañamiento técnico que está recibiendo del Patronato Provincial de Imbabura, le ha permitido salir adelante.
Al momento tiene un emprendimiento de embutidos artesanales, un producto innovador que de a poco se adentra en el mercado local.

“Un negocio necesita de confianza, la generalización que se ha presentado con la migración venezolana nos ha perjudicado, pero de poco estamos tratando de cambiar esa imagen”, lo dice con la sencillez del caso.

Los embutidos artesanales que hacen Johan con su esposa Nohemí Caamaño, y su familia son productos que destacan por su característico sabor y su excelente calidad.

Chorizos, salchichas alemanas, salchichón, jamones y jamón untable, son parte de la línea gastronómica que ofrece. “Todos los componentes de nuestros productos son de Imbabura. El chancho, por ejemplo es de Ilumán”, agrega Oropeza.

Las palabras del emprendedor llanero las corrobora Cristina Acosta, técnica de movilidad del Patronato Provincial de Imbabura, institución que les da el acompañamiento técnico.

“Durante todo este 2022 hemos trabajado en el fortalecimiento de los emprendimientos”, explica la funcionaria. Capacitaciones en marketing, finanzas, fortalecimiento de imagen, marca y afines son parte del trabajo que se ha realizado.

El otro lado venezolano
“Johan es parte de todo este proceso. Su esposa, también tiene un emprendimiento que les ha permitido generar ingresos”, explica Acosta. Nohemí Caamaño, es la otra protagonista de la historia de esta familia de migrantes, pues ella se dedica a la confección de ropa para damas. Su plus es que confecciona de un día a otro. “Es una particularidad muy buena e interesante. Su atención es express”, corrobora Acosta.

Nohemí quien es profesional en la materia, tiene ‘Confesiones Stephy’, con la cual también ha logrado posesionar su marca.
En definitiva la familia Oropesa-Caamaño, está demostrando el lado positivo de la diáspora venezolana.