Familias en Espejo esperan la construcción de casas

Las carpas de color anaranjado ya forman parte del paisaje que ofrece el barrio San Isidro, en la parroquia La Libertad, (Espejo). Este espacio se convirtió en la habitación de las familias damnificadas por el temblor de 5,2 que se registró en julio pasado, hace más de un mes.

Desde entonces, los carchenses no pierden su tiempo y solos buscan salir adelante. Wilmer Quelal es jornalero y hace unas semanas armó una casa con madera reciclada y plástico, mientras espera que se levante la nueva vivienda que le ofrecieron.

Pegar el piso de madera con clavos era lo último que estaba haciendo Wilmer para que la pequeña casa quede terminada.

Él y su familia se trasladaron el mismo día del temblor a la Casa Comunal, donde se implementó un alojamiento temporal que acogía a 24 personas. Sin embargo, fueron retirados y por esa razón, tuvo que buscar otro espacio para construir temporalmente otra casita.

Wilmer contó que recibieron la visita del personal de Gestión de Riesgos y del Miduvi (Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda), quienes hicieron el levantamiento de información. “Nos pidieron las escrituras del piso, ahorita estamos esperando y ojalá las autoridades ya se pongan a trabajar”.

La mayoría de las viviendas en esta parte del cantón Espejo colapsaron a causa del temblor, que se sintió con mayor intensidad en esta localidad la mañana del 25 de julio.
Además, estaban construidas con material antiguo como adobe y tapia. Wilmer recuerda que les ofrecieron un bono de 240 dólares, “vinieron así mismo, a levantar información, pero no nos salió”.

También mencionó que desde el Municipio han recibido kits de alimento hace unos 15 días, pero “desde que desocupamos la casa comunal ya no recibimos ayuda”.

Ayuda
La inversión económica que hizo Wilmer para su nueva casita fue en el zinc, porque la madera se utilizó de la vivienda que colapsó, “fuimos construyendo poco a poco”. Aunque ya desocuparon la Casa Comunal de la parroquia, las familias se reúnen en este mismo espacio solo para preparar los alimentos.

Alex Chugá es otro habitante de La Libertad que también tuvo que buscar otro espacio para acomodarse con su familia tras desocupar el albergue. Su casa está en semáforo rojo por lo que no es habitable, pero al lado ubicó las camas y cubrió con plástico y zinc.

Es jornalero y contó que están viviendo en este espacio “hasta que tengamos alguna ayuda de las autoridades, ya que dicen que vienen del Miduvi a hacer las casas, pero dijeron que se demoran seis meses”. Sin embargo, añadió que sino llegan las ayudas “toca salir a trabajar para volver a reconstruir aunque sea las paredes”.

Las familias consideran que es necesario que las autoridades sigan entregado kits de alimento y aseo. “Esperamos que se pongan al frente como es debido y nos den prioridad a las personas que estamos más afectadas. Ya mismo se cumplen dos meses y las ayudas no vienen”. De acuerdo a los moradores de la zona, la parroquia La Libertad está en semáforo rojo por ser una de las más afectadas por el sismo.