En un pequeño estudio improvisado, con un micrófono sencillo y con una convicción enorme, Ghaitai Males, un joven de la comunidad de
La Compañía, en Otavalo, decidió llevar el kichwa a los dibujos animados que ven los niños.
Quichua Doblajecuna
Su proyecto, Quichua Doblajecuna, nació en 2022 con un objetivo claro: devolverle al kichwa una imagen positiva, digna y poderosa, especialmente entre las nuevas generaciones. Cuatro años después, los doblajes que realiza junto a su hermano no solo circulan en redes sociales, sino que generan orgullo, debate y, sobre todo, emoción. Ghaitai es un estudiante de Artes Liberales de la Universidad San Francisco de Quito, con una subespecialización en educación, lengua y cultura, lo que ha orientado su camino en el activismo lingüístico. Para el joven otavaleño, unos segundos en que los niños pueden ver a personajes como Mickey Mouse hablando en kichwa son capaces de cambiar completamente su percepción del idioma.
Una experiencia personal lo impulsó
La motivación no surgió solo desde la teoría. Fue una escena cotidiana la que lo marcó: sus primos mellizos discutían con él porque insistía en enseñarles que “rojo” se dice puka. Ellos respondían convencidos que el color era “red” o “rojo”, tal como lo escuchaban en la televisión. Ahí entendió que el contenido que aparece en las pantallas marca lo que es correcto, lo que es “chévere”, pero el kichwa no estaba ahí. Entonces decidió ocupar ese espacio.
Más que traducción, es identidad viva
Cuando propuso el proyecto para su clase de servicio social en la universidad, recibió el respaldo necesario para empezar. Él cuenta que uno de los retos fue encontrar la voz adecuada para Smedley, personaje de Chilly Willy, la primera caricatura que doblaron. “Parece que el cuerpo humano va ayudándote a encontrar la voz y tu aparato fonador también te va colaborando”, dice. Hoy el trabajo es más minucioso; cuidan detalles como las risas, gritos, expresiones y acentos. Para Ghaitai, el doblaje traslada la experiencia comunitaria a las pantallas.