¡Hasta siempre Quique!

Hasta siempre Quique

Quique y su huella

A Luis Enrique Vallejos Lastra (Quique) lo conocía desde cuando éramos muy jóvenes, pero la profundidad de nuestra amistad se reflejó luego que conoció a su esposa Mónica Brito, quien familiarmente es muy cercana. Los años pasaron y fue el amor al periodismo que nos volvió a juntar allá por el año 1989 cuando ya diario EL NORTE cumplía dos años en las manos de nuestros lectores y anunciantes en el norte del país.

En esta escuela de aprendizaje como ha sido diario EL NORTE, desde antes incluso, tuvimos el acierto de invitar a Luis Enrique “Quique” Vallejos a que colaborara con nosotros.

Nuestro presidente ejecutivo, don Luis Mejía Montesdeoca no lo dudó y yo en calidad de director de este medio, en él pude identificar a un hábil caricaturista, un personaje que muy pronto se hizo querer por el público lector.

Con el pasar de los años Quique ya no fue solo el compañero en la sala de redacción de nuestro matutino, ni nuestro compañero ilustrador de “cualquier cosa” que le solicitábamos cuando las fotos no habían. Fue un personaje que se identificó con el pueblo.

Su fuerte fue la cotidianidad y por ello, Quique se convirtió en una marca muy pegada a EL NORTE. La gente lo miró y lo ubicó en un lugar de querencia vivencial por sus actividades.

Fue el periodismo y la docencia, el arte y la cultura, la amistad sincera y su sencillez para asimilar, incluso las discusiones y los problemas propios de nuestro trabajo, los que caracterizaron su vida profesional.

Muchas instituciones lo reconocieron y lo valoraron con justicia, entregándole sendos diplomas y medallas que daban la muestra de que su valor no estaba en el sopalador esbirrismo para obtener lo que obtuvo, y ahí está la pequeña gran diferencia.

Cientos de anécdotas, momentos inolvidables, bromas por doquier, experiencias magníficas que sería largo enumerar vivimos junto a Luis Enrique, quien creó al famoso “Catulo”, aquel perrito que representaba al pueblo que no tenía voto, pero sí una voz muy fuerte que igualmente se identificó con la gente.

Pienso que todos quienes en la parte personal o familiar tuvimos la suerte de contar con su amistad, no vamos a olvidar lo que Quique representó en nuestro día a día.

Estoy seguro que quienes fueron sus alumnos en las aulas colegiales y universitarias, siempre vamos a recordar lo que él hizo, lo que representó y la huella que deja.

Al finalizar el mes de febrero de 2023, Esa luz se apagó, luego de una lucha tenaz contra una dolencia que acabó con su vida.

Ese fue el designio del Todopoderoso, pero las páginas de su vida, sus caricaturas, sus historias periodísticas, sus enseñanzas en las aulas, su impronta en la cultura imbabureña siempre estarán ahí, al igual que su sonrisa, su chiste fino y su abrazo de hermano, compañero y amigo.

¡Adiós Quique!, con seguridad muchos lloramos su partida. QEPD.

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