Ibarra vive un día entre el comercio y la ritualidad

La actividad comercial de hoy, en gran parte de las familias, gira en torno al Día de los Difuntos. Los Cementerios San Miguel y San Francisco concentran gran parte de comercio de este tipo de negocios.

La jornada genera una gran concurrencia en camposantos de la ciudad y sus alrededores. Así lo reconoce Luis Calderón, uno de los comerciantes que será parte de la actividad comercial, entre hoy y mañana.

En los exteriores del Cementerio San Miguel, se vivirá una actividad comercial en todo su esplendor.
Alrededor de 100 personas ofrecerán sus productos que van desde ofrendas florales hasta gastronómicas, incluyendo la tradicional colada morada.

Esta actividad económica será un aliciente para comerciantes, que intentan recuperarse económicamente. Rezos, cánticos, limpiezas de tumbas, así como misas y horarios fijos de visitas, en los cementerios, será lo que se tendrá este día en los campos santos.

La compra anticipada de servicios exequiales es notoria. Esta será la primera vez luego de la pandemia, donde literalmente se regresa a la normalidad.

“El año pasado no hubo tanto, estábamos saliendo de pandemia y las ventas no fueron del todo tan buenas como las esperábamos”, reconoce María Lara, una de las personas que se encuentra en El Retorno vendiendo las flores y otros accesorios para llegar al cementerio.

La conmemoración del Día de los Difuntos muestra la diversidad cultural del país de los cuatro mundos.

El 2 de noviembre, se lo vive de mantera singular en cada una de las regiones del país. En el caso de Ibarra, el Pueblo Kichwa Karanqui recuerda a sus difuntos con una amalgama de tradiciones ancestrales y ritos que son parte propios de su cultura.

Mientras la población mestiza vive la jornada de una manera más solemne.

Para el chef Carlos Gallardo, la colada morada es un alimento que expresa el mestizaje propio de nuestra ciudad y es una simbiosis de la forma de ser del ecuatoriano, porque “somos personas que recordamos aromas y sabores de la familia, de manera especial aquellos que elaboran las madres y las abuelas”, remarca el chef quiteño donde la celebración también es majestuosa.

Para Carlos Salazar, gestor cultural de Ibarra, anteriormente se consumía la colada de haba con los churos en estas celebraciones. Sin embargo, luego aparecieron otros ingredientes como los mortiños, el maíz y las moras silvestres entre otros. “Anteriormente la gente de poder económico tomaba la colada morada”, comentó.

En la cosmovisión indígena, sus muertos no mueren, sino que pasan a otra vida donde el diálogo es posible. Los ingredientes principales para “dialogar” con los muertos son el champús y el pan amasado en casa. La tradición se replicará hoy en todo el país.