Incendio consumió cientos de metros cuadrados de campo en Otavalo

Con la llegada del verano los incendios forestales se vuelven más propensos a aparecer, debido a la intensidad del sol que reseca los campos y a los fuertes vientos que expanden las llamas que puedan presentarse. En este marco, el año en curso no ha sido la excepción en el “Valle del Amanecer” según informó el Cuerpo de Bomberos, pues tuvo que brindar su contingente en el sector del desaguadero de Peguche, en donde se desató un siniestro de mediana intensidad.

“El Sistema Integrado de Seguridad ECU 911 nos comunicó sobre este particular, por lo que movilizamos al personal en una en unidad de ataque rápido y control de incendios forestales”, comentó el capitán Carlos López, jede de la entidad salvaguardista.

A decir del funcionario público, gracias a la rápida intervención de sus subordinados, el incidente pudo controlarse de manera oportuna, evitando que se desate un problema de dimensiones mayores.

Asimismo, recalcó la importancia de socializar a la población las medidas adecuadas de comportamiento en los bosques y montañas, a fin de que estos sucesos no ocurran. Esta capacitación es relevante tanto para quienes viven en estos sitios naturales, como para aquellos que los visitan.

“Estamos ya iniciando con una campaña en donde realizaremos recorridos de seguridad por los lugares de mayor peligro, que nosotros hemos identificado, para instruir a la gente en aspectos específicos, como: evitar quemas agrícolas o fogatas. La idea es que en ambos casos las personas puedan controlarlas de manera correcta, utilizando agua y tierra para evitar los incendios forestales”, agregó López.

Como ya se mencionó, el flagelo ocurrido en la zona de Peguche fue de mediana intensidad, debido a la inmediata atención de los miembros de la “Casaca Roja”. No obstante, igualmente se consumieron un estimado de 4000 m2 de vegetación, tipo matorral y eucalipto.

Cabe señalar que según los entendidos en el tema, las superficies naturales afectadas por incendios forestales pueden tardar entre 1 y 5 años en recuperarse, dependiendo de la gravedad de cada caso, aclarando que hay algunos terrenos que nunca vuelven a la normalidad.

Por todo ello, se recomienda tener el mayor de los cuidados cuando se manipule fuego en espacios vegetales, especialmente verificando que la llama haya sido apagada en su totalidad al retirarse del sitio. Aunque la prioridad es mejor no encender ni fogatas ni quemas agrícolas.