La “campaña sucia” reina en todas las redes sociales

La campaña política entró en su sprint final. A 12 días para que se realice las elecciones, la efervescencia política aumenta y los ánimos se caldean.

La campaña sucia en contra de los candidatos a las seis alcaldías de Imbabura y a la prefectura se intensificó con el pasar de las horas.

Los equipos de campaña y los simpatizantes de los candidatos favoritos en cada cantón se acusan los unos a los otros de promover una campaña sucia. Aunque no se conozca oficialmente la autoría de los spots, jingles e imágenes que inundan las redes. De igual forma todos niegan tener participación en el asunto.

Ayer mediante una rueda de prensa, que contó con los candidatos a la alcaldía de Ibarra y Otavalo, más su candidata a Prefecta, el partido Avanza se pronunció al respecto.

“La campaña sucia arrancó de manera agresiva, grosera y drástica. Es una campaña que no solamente nos agrede sino a nuestras familias. Ya sabemos quiénes son. Ya están identificando”, explicó Lucía Posso, quien aspira llegar a la Prefectura.

La exconcejal de Ibarra, asegura que esto ya pasó la línea roja y que no van a permitir que nadie cruce este fino hilo.

Pero, es un hecho evidente. A medida que se acerca el día de las votaciones, la campaña de descrédito y difamación crece.
Y, en ambos casos, son los simpatizantes de cada candidato los que la comparten y viralizan.

Lourdes Alta Lima, quien espera llegar a la alcaldía de Otavalo, asegura que los ataques que está recibiendo son porque tiene las mejores propuestas para el desarrollo del cantón.

“Soy la candidata que más ataques ha recibido. Ese tipo de prácticas no son las correctas. Les hago un llamado sincero a los que tienen comprada la alcaldía. Nosotros no estamos aquí para ese tipo de prácticas”, comenta la candidata de la lista 8.

A falta de 13 días para que finalice la campaña electoral, las redes sociales se inundan con los ataques.

La detención de alias ‘Caluquí’ la madrugada del pasado miércoles 18 de enero, en el operativo Frontera Armada, fue el detonante para radicalizar la campaña sucia al respecto.

En esta ocasión, la campaña ilegítima fue más allá del conocido uso de trolls y bots, para inundar las redes. Los mensajes son cada vez más subidos de tono y, generalmente, acusando a los candidatos de temas trillados.

La supuesta familiaridad del detenido con una candidata del GAD parroquial en Otavalo, fue lo que se utilizó para vincularlo como supuesto financista de la organización política.

Tras el hecho que se hizo viral, luego de unas horas salió la misma información, pero vinculando al candidato Ángel Hinojosa de Muévete Imbabura, como el supuesto antisocial detenido.

“Estas despreciables prácticas del viaje político, son para desviar la atención que apuntan a sus posibles nexos con un presunto delincuente internacional, les descalifican moralmente”

Para el catedrático Matías Abad la intensificación de la campaña sucia y de descrédito solo muestra la ausencia de una estrategia sostenida.

Por lo que uno u otro equipo de campaña se ve en la dificultad de posicionar un mensaje estructurado en las últimas semanas de la contienda.

Y esto hace que el mensaje que lanzan se usa para reforzar o subrayar las debilidades del adversario. Sin embargo, este ataque, sin una estrategia puede resultar contraproducente.

Abad explica que para que la técnica funcione se requieren elementos nuevos de ataque, que generen interés en los votantes indecisos. Ya que recurrir a lo mismo de siempre solo cansa y aleja a los electores.

A falta de 13 días para que la campaña finalice, se provee que en los siguientes días las posiciones se radicalicen.