La histórica residencia Vela Sandoval será una posada

Una de las casas con mayor historia de Otavalo, perteneciente a la familia Vela Sandoval, está siendo sometida a una interesante restauración, con la finalidad de ofrecer servicios de hospedaje a viajeros nacionales e internacionales. La “Posada Sandoval”, como se la denomina, aspira abrir sus puertas este mismo año.

Luis Fernando Vela Sandoval, en sociedad con sus tres hermanos: Maruja, Alfredo y Ramiro, iniciaron con la construcción de este magno proyecto hace aproximadamente 8 años y medio, cuando su madre María Sandoval (+), partiera hacia las estrellas.

Los trabajos durante este tiempo han ido avanzando acorde a la disponibilidad de recursos económicos de la familia, siendo la parte interna de la casa la que se habilitará en primera instancia, mientras que la zona posterior demandará de un mayor plazo.

“Queremos mantener la casa en la familia y que esté al servicio de las personas en general. Tiene una antigüedad de alrededor de 80 años y fue edificada con los planos proporcionados por un señor de origen suizo, llamado: Oscar Foster”, informó Luis Vela a EL NORTE.

Nuestro medio de comunicación tuvo la oportunidad de recorrer dicha infraestructura gracias a la amable guianza del entrevistado, quien paso a paso tuvo una historia increíble para contar.

En este sentido, el trayecto empezó en el sótano. De inmediato nos rodeamos de un ambiente europeo, pues este espacio estaba diseñado a modo de refugio, como en épocas pasadas se levantaban las residencias en algunos países del “Viejo Continente”, a fin de que sus habitantes estuvieran a salvo de la guerra.

Varios muebles antiguos reposaban en las diferentes áreas, fusionándose perfectamente con el entorno, que a propósito, habría sido construido en la década del 40 con materiales casi indestructibles. Muestra de ello son las columnas, las cuales están compuestas de enormes rocas.

Cabe señalar que esta sección podrá ser empleada por los huéspedes para leer, tomarse un café, observar audiovisuales, entre otros.

Asimismo, dos hermosos jardines forman parte de la obra en general, algo que da un aire natural y frescura al lugar. Sin embargo, vale aclarar que existen desde los inicios de la casa misma, pero han sido retocados para el proyecto.

Palmeras gigantes, árboles de varias frutas, hierbas medicinales, plantas ornamentales, entre otros, se pueden apreciar mientras se transita por los senderos.

Un párrafo aparte merece la infinidad de objetos históricos que existen en el domicilio ubicado en las calles Atahualpa y Morales (esquina), pues es algo abrumador. Varios de ellos, como: camas, sillones, mesas, armarios, lavabos, duchas, lámparas, etc; decorarán las habitaciones, pasillos y zonas en común, haciendo que los turistas vivan una verdadera experiencia colonial.

De igual manera cuadros, utensilios de cocina, mesas, sillas, alacenas, vajillas, adornos, radios e incluso hornos de pan, y artefactos utilizados para la producción de cerveza, actividad que se efectuaba en épocas pasadas en la residencia, también son exhibidos por todos lados.

En cuanto a las habitaciones, la zona principal de la edificación cuenta con 9 cuartos, mismos que están prácticamente ya equipados para recibir a los visitantes. Tan sólo restan algunos detalles que pulir en general.

Es propicio indicar que en la parte posterior de la morada, se han construido dos bloques de habitaciones extras, específicamente junto a uno de los jardines. No obstante, como ya se citó, su culminación demandará todavía de mayor tiempo. Pero una vez que concluya, la Posada Sandoval estará equipada con más de 30 habitaciones para el público.

Un proyecto sin duda alguna, digno de compartir a la colectividad.