Ordenanza Municipal sobre el uso y gestión del suelo genera malestar

OTAVALO.- Una nueva problemática se ha instalado en el cantón Otavalo tras la aprobación de una Ordenanza Municipal en abril de 2022, la cual se denomina: Plan de Uso y Gestión del Suelo del Cantón Otavalo (PUGS).

Según varios representantes de la zona rural y sus abogados, el documento tendría algunas falencias que estarían perjudicando a la colectividad, más que nada en relación al tema de los lotes mínimos.

“Es lamentable. Existe malestar nuevamente por parte de la ciudadanía, por la falta de socialización de los técnicos del Municipio. Han creado una nueva ordenanza de los PUGS. Es cierto que esto puede de alguna manera organizar el futuro de la soberanía alimentaria, entre otras cosas, pero también se deben analizar los impactos sociales y económicos que puede ocasionar”, expresó Edwin Vaca, técnico del Comité por la Defensa Territorial del cantón Otavalo, organismo creado para observar esta normativa pública.

Lotes mínimos
Al respecto de este punto, Vaca criticó a los profesionales que realizaron la consultoría respectiva en este proceso, pues aseguró que no conocen la realidad del territorio otavaleño, por lo que calificó a su estudio como “muy general”.

“No analizaron el modelo de vivencia que se tiene acá en nuestro cantón. La gente recién se está dando cuenta de la problemática que conlleva esta nueva ordenanza. Por ejemplo, en tema de lotes mínimos, hablemos de que en Quichinche es 2.500 m ¿Cuál es la molestia? Un padre que tiene dos hijos y tiene un terreno de 4.000 m, quiere dividirle en dos partes iguales, es decir 2.000 m para cada uno, ya no puede, porque lo mínimo es 2.500 m”, explicó.

Sin socialización
Por otra parte, se reprobó que esta ordenanza supuestamente no habría sido socializada en las zonas rural y urbana, como marca el procedimiento legal pertinente al momento de estructurar una ley.

“Tenían que socializar en territorio, en cada uno de los espacios involucrados. Sólo trabajan desde el escritorio. Pedimos la derogatoria de esta ordenanza”, dijo con molestia Rodrigo Moreta, presidente del comité.

Versión municipal
Desde la vereda del frente, Consuelo Pabón, directora de planificación y ordenamiento territorial del GAD Otavalo, enfatizó que el PUGS constituye una herramienta de planificación que antes no tenía el país.

“En el 2016 se aprueba una ley (nacional) mandatoria para que cada administración (municipal) cree su PUGS. Esto no se reduce a lotes mínimos, sino que busca la convivencia ordenada de los ciudadanos, así como la soberanía alimentaria, etc. Por ejemplo, si seguimos expandiendo la ciudad hacia todas las laderas y montañas, no podremos cultivar los alimentos. En este contexto, en el periodo 2020, en el mes de noviembre se hizo el trabajo con los consultores. Igualmente se efectuaron las socializaciones correspondientes. Para ello, tenemos todos los elementos verificables, que demuestran que la gente participó, pese a que estábamos en plena pandemia en aquel momento. Incluso absorbimos muchas de sus propuestas”, relató Pabón.

¿Escrito sobre piedra?
Según añadió la funcionaria municipal, el PUGS “jamás va a estar escrito sobre piedra”, pues la misma ley obliga a ir puliéndolo según las circunstancias, por lo que no cerró la puerta a diálogos con los ciudadanos.

“En nuestra planificación está entrar en un tramo que nos permite una cercanía todavía más próxima con la gente y las parroquias. Lamento de este grupo de ciudadanos (del Comité por la Defensa Territorial del cantón Otavalo), que no han leído bien la documentación. Pero no importa, porque hemos organizado mesas técnicas de trabajo para que todos participemos de la elaboración de nuestros planes urbanísticos complementarios. Es un largo camino, a penas hemos iniciado”, culminó.