Una mujer llega en una motocicleta. Se baja del vehículo, de color roja con azul. Abre un canguro, que tiene atado en la cintura. Toma decenas de tarjetas y comienza a colocar en las puertas y ventanas de varias viviendas. Un casco negro dificulta ver con claridad su rostro. Luego toma su teléfono móvil y habla con acento extranjero.
Las evidencias
“Esa señora es parte de los ‘gota a gota’ que han inundado la ciudad”. Así comenta la propietaria de un negocio, del barrio El Milagro, el sur de Ibarra.
Se refiere a los prestamistas de dinero. Las tarjetas que dejó la motociclista son de color celeste con letras negras. Indican que se ofrece dinero a los dueños de negocios.
“Ellos le prestan desde USD 50 hasta 1.000. En el primer caso, hay que pagar cuitas de USD 2,50 por 24 días. Es decir, 120 en total. En el caso del préstamos de 1.000, los pagos diarios son de USD 40 por 30 días. Es decir, 1.200 al final. Pero si hay un retraso comienzan los problemas. Puede terminar pagando hasta el doble o el triple”.
Además, cuando los deudores no puede pagar, los “chulqueros” exigen la entrega de escrituras de propiedades, matrículas de carros o joyas, como garantías, explica un investigador.
El jueves último, los moradores de El Milagro y Cananvalle, que participaron en una asamblea comunitaria, en contra de la inseguridad, denunciaron a la presencia de los prestamistas informales de dinero.
“Son amables cuando llegan a prestar dinero. Pero, luego pitan exageradamente sus motos y, hasta, amenazan de muerte a los deudores cuando hay retrasos en los pagos”, comentan.
Esta actividad ha obligado a que más de un negocio cierre sus puertas, asegura Mary Zambrano, presidenta de los barrios El Milagro y Cananvalle.
El sargento Edgar Echeverría, que asistió a la reunión comunitaria en representación de la Policía Nacional, reconoce el problema. Pero, se sabe que sucede lo mismo en los cinco cantones de Imbabura. Según los investigadores, hay grupos de prestamistas que se han repartido la provincia por parroquias y barrios, para no interferir unos con otros.
No hay cifras sobre el número de “chulqueros” que operan, porque se trata de una actividad al margen de la ley. Sin embargo, las autoridades estiman que serían un centenar solo en Ibarra.