Lo ocurrido en Ibarra en esta semana que termina nos deja un sabor de insatisfacción, dudas e indignación. Las muertes violentas no se pueden evitar con ofrecimientos o creyendo que los policías deben estar atrás de cada ciudadano, peor satanizando la presencia de extranjeros en la provincia, no permitiendo que vayan dos personas en moto u otras acciones que hasta cierto punto desnudan la falta de capacidad de nuestras autoridades para replantear los planes de seguridad que quedan en el archivo. A los ciudadanos no les interesa explicaciones, sino precisiones y que las autoridades cumplan en virtud de sus competencias específicas. Cuando eso ocurra podremos hablar de paz y eliminar zozobras.