Una reciente encuesta revela que los ecuatorianos no confían en la clase política y una muestra de ello es que el 95% descalifica a la Asamblea Nacional. Ni que hablar de autoridades públicas que se han dedicado al cuestionable papel de aprovechar el momento para satisfacer egos personales y beneficios económicos, porque mañana puede ser tarde. Se requiere un baño de verdad y demostrar que se puede recuperar la credibilidad con buenas acciones y no con procedimientos cuestionables que desdicen del papel para el que fueron elegidos en las urnas. Hay politiqueros desubicados que a más de las fotos, cargos públicos para sus familiares y carros nuevos… penosamente ¡nada más!