Las secuelas de la pandemia se siguen sintiendo en varios aspectos. Reactivación económica que no se consolida, dolencias que no sanan, resultados educativos no tan optimistas luego de una obligada preparación virtual, el recrudecimiento de la violencia doméstica, la inseguridad que es el resultado de la falta de políticas públicas para crear fuentes de trabajo, pero sobretodo una evidente alteración de la salud mental en niños, mujeres y hombres que ha conllevado a depresiones que muchas veces terminan, lamentablemente, en suicidios y muertes inesperadas. Es necesario que desde el gobierno se implemente una campaña sostenida para tratar este problema que se ha incrementado.