Transitar por las calles de la ciudad de Ibarra, la hermosa Capital de los imbabureños, es una verdadera pesadilla. Eso no solo dicen quienes diariamente tienen que circular a pie o en vehículo por el centro de la urbe, sino, quienes llegan en calidad de turistas o visitantes temporales. Lo cierto es que desde la administración municipal poco caso se ha hecho a los reclamos ciudadanos sobre el mal estado de las calles. Adoquines salidos que muchas veces se convierten en trampas para los vehículos y peatones, huecos, vías onduladas a punto de colapsar, material olvidado de otros trabajos realizados, etc. Es hora de que las autoridades presten atención a este problema evidente que ya lleva varios meses.