Hoy es un día muy especial, se festeja al niño en su pureza, pero en medio también de tristezas y sensibilidades. El Estado no ha respondido frente a una deuda no pagada con esta clase desprovista –en su mayoría- de atención, cuidado, educación y salud. Hoy es el Día del Niño, pero debe ser un día de profunda reflexión, no para delinear diagnósticos, muchas veces inservibles, sino soluciones concretas para atender sus debilidades. El Estado es el llamado a concretar planes y programas que vayan más allá de la propaganda o la figuración personal de autoridades de turno, más preocupadas por salir en las fotos que en llegar con atención a los niños que a la final son presente y futuro de la Patria.