En medio de las preocupaciones existen voces altisonantes que buscan intencionalmente desprestigiar a nuestras instituciones uniformadas. En medio de las lamentables jornadas de violencia, la politiquería se hace presente soportada en bajos instintos. No se necesita ser erudito para saber que los buenos elementos de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas requieren el apoyo nacional ante los horrendos actos delincuenciales. Si bien en esas instituciones se han presentado actos aislados, reñidos con la moral y el principio ético, no debemos poner a todos sus elementos en el mismo saco, porque eso es irresponsable. ¿Se ha puesto a pensar qué sucedería con su debilitamiento institucional?