Los otavaleños dieron vida nuevamente al parque Bolívar, el principal sitio de concentración que el domingo anterior se matizó con música, alegría, abrazos y reencuentros. Que esa motivación nunca se apague y que la iniciativa de Jaime Núñez se replique cada año para recordar la nostalgia de años vividos; de amistades de siempre que vuelven a su terruño para un saludo fraterno y por qué no, para recordar a quienes se han adelantado en el camino de la vida, por aquel que todos debemos transitar. El reencuentro de los otavaleños fue un motivo más para saber que los querendones de la tierra están ahí, vigentes y presentes para atesorar viejas jornadas llenas de vivencialidad y recuerdos que no mueren.