En momentos en que la euforia calienta la cabeza se puede decir muchas cosas, incluso, ofender a quienes se convierten en ‘asesores gratuitos’ para con inteligencia y sentido común -que es el menos común de los sentidos- logren enderezar los procedimientos que el pésimo ejercicio del poder no lo permite. La primera autoridad, cuando surgió la polémica por la obra de regeneración urbana en Los Ceibos y en la que se invertirá 2 millones 400 mil dólares, tildó a varios ciudadanos como “enfermos de odio contra Ibarra”. Hoy que salen a la luz cosas curiosas en la administración municipal, se van cayendo caretas que evidencian a los verdaderos odiadores de la ciudad. Y claro, no son periodistas.