Es increíble cómo la vida de una persona se va definiendo por etapas. Son procesos propios del transitar por este mundo lleno de expectativas. Siempre nos hemos preguntado, ¿una vez concluida la vida laboral, qué? Es un choque de sentimientos, sin duda. El enfrentarse a otra etapa en donde la aparente ‘tranquilidad’ -si no hay un proyecto para afrontar este cambio- puede afectar, desmotivar y hasta deprimir sin saber cuál será el resultado final. Quien llega a este momento debe disfrutar los beneficios que por ley corresponden a los trabajadores y permitir que una jubilación digna sea la prioridad, pero el caminar para otros no se detiene y seguirá vigente hasta ver qué le depara un nuevo ciclo.