El suceso que alarmó al país el pasado Jueves Santo, puede desencadenar -y de hecho así ha ocurrido- una serie de suspicacias y comentarios en la población que embarran aún más la alicaída imagen de ciertas instituciones. La violenta muerte de “Don Naza” puede pasar al olvido si de por medio hay fuerzas ocultas que no permitirán una investigación a profundidad, peor aún una claridad de procedimientos sobre toda esta trama que está envuelta en miles de dólares y poderosos personajes vinculados a un negocio ilícito. Tal vez lo de “Don Naza” será como un cuento más al igual que sucedió con el Notario Cabrera cuya historia tuvo un inicio, pero no un final feliz. ¡Había que callarlo!