No solo nos referimos al paro de actividades, a las manifestaciones, a las formas de actuar que se pudieron evidenciar durante las mismas. Sino también a esa agresividad -con palo en mano- obligando a cerrar negocios, saqueo de productos, agresión a ciudadanos y discursos estigmatizantes de lado y lado que deben entrar al análisis para no volverlos a repetir. De hecho quedan heridas abiertas entre ecuatorianos, los unos indignados por la falta de atención a sus demandas y los otros porque tuvieron que enfrentar y asumir con cierta paciencia los excesos de los manifestantes, en donde se infiltraron verdaderos delincuentes que buscaron crear el caos y alterar la paz nacional.