La provincia de Imbabura requiere de gente comprometida y convencida de su propósito, no de leguleyos, fantoches y peor, como dicen nuestros jóvenes “figuretis”. Por ello, estamos convencidos que si le va bien a una autoridad nacional, provincial, cantonal, parroquial o gremial, le irá bien a su población, a su colectivo, a su desarrollo integral. Las palabras que escuchamos del nuevo Gobernador de Imbabura, llamando a la unidad como un desafío impostergable en medio de tantas dificultades, es digno de resaltar. Hay temas que en los últimos meses se dejaron al olvido y se acomodaron al pausado ritmo de quien se volvió cómodo en medio de cuestionamientos. ¡Suerte a la nueva autoridad!