Estos son tiempos de cambio, de nuevas visiones y transformaciones. Ya no es lo que muchos politiqueros -hombres y mujeres- consideran, equivocadamente, que pueden hacer lo que les viene en gana. Ya no es tiempo de amos y súbditos; no es época de imposiciones a raja tabla sin la participación de los colectivos. Las taras que se evidencian en ciertos “personajes”, dejan ver a las claras que muchos llegaron a ocupar dignidades públicas con otros intereses. Vieron en esa confianza que les delegó el pueblo en la urnas, la ambición para conseguir saciar hambres atrasadas. Hoy los consensos y la real participación de la gente es necesaria e impostergable. Quienes no entiendan eso, están perdidos.