La Asamblea Nacional en los últimos períodos de gestión ha sido mediatizada, no precisamente por los aciertos, sino por las acciones que dejan en entredicho sus procedimientos y cuya acción ha sido tildada de mediocre por la población. Felizmente no son todos los que están ahí, quienes con sus procederes han contribuido a su pérdida de credibilidad y, tampoco en ese recinto están todos los que deberían representarnos, porque en las curules se mira desde diezmeros, hasta demagogos, desde obsecuentes seguidores de “patriarcas”, hasta quienes cambian posiciones ideológicas por meros intereses particulares. En la Asamblea Nacional se requiere cambios para recuperar el respeto.