La grave situación que vivió el país por la violencia desatada en las cárceles, principalmente del Puerto Principal, que dejó más de 300 muertos no se ha terminado. Hay problemas sociales de por medio. El Estado dejó de preocuparse de la realidad que viven miles de privados de libertad tras las rejas. No hay duda, hay organizaciones que se tomaron los centros carcelarios y desde ahí se ordenan matanzas, secuestros, drogas o el mentado ¡ojo por ojo y diente por diente! No hay duda, la crisis carcelaria sigue viva, lo afirman muchos. El último dato que preocupa: quince reos se habrían quitado la vida en lo que va del año 2022. Ojo, es urgente que se tomen decisiones importantes pero no improvisadas.