En la casa se aprende los valores importantes para la formación integral de la persona, y la escuela es el espacio en donde se forman intelectualmente los ciudadanos. Esa verdad, muchas veces ha sido tergiversada porque parece que ahora se desplazan hacia la escuela otros campos antes cubiertos por la familia. Alumbrados por las necesidades de la vida moderna, la escuela asume funciones que antes cumplía la familia. Hoy se espera de ella, en exceso, que prepare a los alumnos para enfrentarse a la vida moderna, que les prepare para la vida. Debemos entender que hoy la familia es un insustituible ámbito formativo en donde los hijos también influyen en la formación de los padres.