Empezamos un nuevo año en medio de calamidades, miedos y expectativas, sin embargo nos damos el lujo de amenazar, señalar y hasta encontrar en la confrontación permanente un escape a los problemas. Creemos que en este país hay sectores que se están equivocando del medio a la mitad y están pretendiendo desconocer la importancia del diálogo para llegar a consensos y favorecer a todos. Por simple definición, el diálogo favorece valores importantes como la comunicación, la tolerancia hacia los demás y la capacidad de admitir errores. Es bueno intercambiar opiniones y verbalizar los problemas, más aun en el accionar político en donde los desencuentros requieren total sentido común.