Sin pelos en la lengua, el Presidente de la República lanzó graves acusaciones en contra de los asambleístas -no de todos- porque al no aprobarse la Ley de Inversiones, se dejó sin sustento la propuesta que dijo, buscaba atender las necesidades sociales de la población. Guillermo Lasso habló de la existencia de chantajes, exigencias para manejar hospitales y otras entidades, incluso de pedidos de dinero, presiones para limpiar las deudas, eximir el pago de impuestos y otras canongías a cambio de aprobar el proyecto de Ley. De “corruptos y ladrones” los tildó y citó nombres de presuntos politiqueros beneficiarios. Por lo visto, los ecuatorianos queremos que salgan a la luz la verdad y… los nombres.