El país vive en medio de alegrías, crisis, pobrezas y maloliente politiquería. Nos alegra el fútbol, los triunfos de nuestros ciclistas, alteristas, marchistas, tenistas, etc., que a la final son las grandes satisfacciones que nos han regalado gracias a sus esfuerzos y a su tesón. Pero también los ecuatorianos vivimos desilusionados por lo que sucede en el escenario político, social y económico nacional. Lastimosamente la fe puesta en las propuestas de campaña con el tiempo se convierten en frustraciones. Los ofrecimientos se transforman en olvidos e incumplimientos, las compromisos se postergan y la pobreza, falta de educación, desempleo, informalidad van en aumento. Lamentable, pero cierto.