La actitud positiva del pueblo “sufrido y aguantador” se demuestra en medio de las crisis. La pandemia, la guerra entre Rusia y Ucrania, la débil estabilidad política nacional, los desfases producidos por una galopante criminalidad en el país, los dolores de una corrupción que no han permitido cerrar heridas y las constantes fallas de la política pública para enfrentar la falta de empleo, no han mermado en lo más mínimo la fortaleza de los ecuatorianos que buscan en los emprendimientos -unos con más iniciativas que otros- una forma de salir adelante para sostener a sus familias. Ibarra es un ejemplo de ciudad en donde los emprendimientos se miran en cada barrio y en cada sector. ¡Adelante!