La violencia nunca será buena compañera para nadie, porque eso genera resultados adversos, incluso creyendo falsamente que con ello se puede conseguir reivindicaciones. Lo que hemos podido observa en estos días de protesta, es una falta de coherencia que no da apertura al diálogo y al consenso. Eso no quiere decir que quien cede pierde y el que gana es “el otro”. Todo lo contrario, nuestros abuelos decían que “la gente hablando se entiende” y eso es verdad. No se puede llegar a ese diálogo entre las partes que sostienen diferencias, amenazando, violentando e insuflando los ánimos desde las trincheras, sin ningún tipo de acercamiento. Pensemos que todos somos ecuatorianos amantes de la paz.