La Asamblea Nacional no ha respondido ante las expectativas creadas por los ecuatorianos. Por el contrario, su papel ha defraudado, pero tampoco podemos generalizar. Hay buenos legisladores que actúan con sentido de Patria, pero hay también de aquellos que viven defendiendo posiciones políticas, pese a que representan la antítesis de lo que la nación quiere. Hemos visto discusiones intrascendentes, ataques personales entre ellos, pactos inentendibles por obvios intereses que favorecen a unos y buscan bloquear a sus contrarios. Este es un ejemplo de lo que ocurre cuando el elegir a nuestros representantes se convierte en crudas equivocaciones que afectan a la gobernabilidad.