La noble profesión del periodismo sigue vigente en medio de dolorosos tiempos. Hay descalificación a causa del manoseo de audaces cuyo propósito es el vil engaño. Está latente la tarea en un escenario escabroso que soporta el dolor por la partida de muchos compañeros, pero también por la intolerancia y la agresión desde el poder que deslegitima el trabajo ético y desconoce el papel fundamental de esta labor para el desarrollo integral del país. Todos los informes evaluatorios del 2021 no son nada halagadores, todo lo contrario, denotan que todavía hay gran distanciamiento entre los poderes virulentos y la legitimidad que implica la defensa de la libertad de prensa. ¡Viva el día del Periodista!