En medio de las tragedias que se han presentado por la fuerza natural, las voces de aliento y el llamado a la solidaridad no han parado. Los pedidos de ayudas en diferentes campos se han trasladado a las redes sociales y los ciudadanos demuestran su compasión por las personas que están sufriendo por la pérdida de familiares como ha ocurrido, lamentablemente, en La Gasca en Quito o la desaparición de casas, semovientes e importantes áreas de cultivo como ha sucedido en la provincia de Cotopaxi. Penosamente hay dudas, la gente se pregunta ¿si ayudo, llegará a su destino mi colaboración? Es porque los antecedentes de corrupción generaron esas desconfianzas que hoy pasan triste factura.