“La lengua es la base de la vida, la cultura, el pensamiento y la sabiduría de los pueblos y es parte fundamental de la comunicación”, lo sostiene el académico Rasu Paza Guanolema, kichwa de la Nación Puruhá. Quizá ahí está la base para recuperar, dicen unos, o dar la importancia que debe, dicen otros. Lo cierto es que el kichwa como lengua ancestral corre el riesgo de perderse por culpa de la globalización. El comercio que los mindalaes han desarrollado por años les ha permitido descubrir otras costumbres, lenguas y visiones para, peligrosamente, las nuevas generaciones se habitúen a ellas y se pierda el verdadero valor que tiene. La política pública educativa y social debería encaminarse a ello.